Viajar para aprender, conocerse a uno mismo y crecer - Destino Norte
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Viajar para aprender, conocerse a uno mismo y crecer

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VIAJAR PARA CRECER. El turismo como una experiencia de aprendizaje y auto conocimiento.

Viajar para aprender. Esa es la máxima de Marcela Fernández, una colombiana que convirtió uno de sus placeres en un emprendimiento. Después de estudiar en tres universidades en tres ciudades diferentes, decidió que ese no era su camino. “No quería una vida lineal en la que el título definiera quién era yo”, cuenta.

Su objetivo era usar el mundo como aula y así fundó On board, una organización que ofrece recorridos por distintos países donde integrantes de las comunidades locales actúan como mentores en las diferentes áreas y temas que -en coordinación con los participantes- se determinaron antes de iniciar el viaje.

Fernández estuvo en Córdoba compartiendo su experiencia en el Foro Internacional de Emprendedores organizado por Junior Achievement. “Quería viajar pero no quería ser una mochilera, buscaba darle un sentido a mis viajes. Empecé a analizar programas de educación alternativa y a buscar prepararme como emprendedora, pero no existía el proyecto donde quería estar y me puse a crearlo”.

“On board” es la metáfora de un ómnibus escolar y lleva un año cubriendo diferentes rutas en Colombia, Eslovenia, Portugal, Guatemala e Italia. Chile es el próximo destino. Los grupos de entre cinco y 15 personas de diferentes partes del mundo, en general de entre 18 y 45 años, comparten conocimientos entre ellos, aprenden de los locales y también les enseñan.

“Quería viajar pero no quería ser una mochilera, buscaba darle un sentido a mis viajes”

Fernández -quien viajó por 51 países y vivió en siete- explica que proponen una ruta y, a medida que los interesados aplican, empiezan a indagar sobre qué, además de lo programado, les interesa aprender y qué podrían aportar en base a los talentos.

Los itinerarios llevan entre diez días y tres semanas, dependiendo del destino; se alojan en casas de familia, en hoteles o en “cualquier sitio en el que no haya incomodidad y sea interesante”. Los costos por día, con todo incluido, van entre los 60 y los cien dólares.

La clave del aprendizaje es que los mentores son locales: “Aprendemos a través de sus ojos; entendemos la realidad desde los diferentes ángulos; nos acercamos a la cultura experimentándola”.

Señala, por ejemplo, que en Colombia los intereses dominantes son todo lo relacionado al cultivo del café y a la guerrilla. En todos los casos se ahonda sobre cuestiones concretas, como la manera en la que el turismo transformó comunidades vulnerables o cómo un país logró ser pionero en energía eólica.

En Eslovenia se encontraron con una realidad “muy interesante”, la de un país con apenas 20 años de existencia, donde la mentalidad de las nuevas generaciones convive con quienes fueron parte del bloque soviético. Uno de los mentores fue un barista que se interesó por Colombia, viajó y terminó importando café orgánico. “Experiencias así se dan, son muy enriquecedoras”, define.

En búsqueda

“Los grupos tienen ganas de crear cambio y de aprender y así siempre se puede generar impacto -agrega-. El viaje es motor del aprendizaje y usamos las técnicas de conocimiento compartido, visitando comunidades locales”.

Fernández está persuadida de que la motivación dominante de los participantes pasa siempre por una búsqueda personal, por querer viajar de “una manera más transformadora; de tener una experiencia para reconectarse con ellos mismos”.

Buscan alianzas especiales en los países a los que quieren ir; que sean los locales los que los “inviten” y los conecten. Hacen alianzas con grupos ya formados -amigos, universidades, incubadoras de empresas- porque así se facilita el proceso.

Mientras viajan van creando la primera biblioteca online de países a través de videos animados para “llevar el concepto del mundo como salón de clases no solo a los viajes sino también para generar conocimiento”.

“Salirse del sistema tradicional de aprendizaje no es para todo el mundo -admite-. Tiene muchos desafíos, pero ofrece muchos incentivos porque permite ver otras realidades, conocer otras gentes. No hace falta abandonar la educación tradicional, se puede viajar y aprender y regresar”.

 

FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/1899288-el-placer-de-aprender-viajando